En una pelea entre un gato y un oso, ¿cuál resultaría vencedor? La respuesta es clara, y la explicaré con dos sencillas palabras: David y Goliath. Efectivamente, el más pequeño ganó al más grande, a eso se le llama ser un gato con iniciativa y con dos... colmillos.
Un oso entró en el territorio de un gato, y éste inmediatamente defendió su terreno acorralando al oso hasta el punto de que el oso se subió a un árbol para huir del gato. Finalmente, el dueño del gato le llamó y el oso salió corriendo, despavorido probablemente.