El motivo del procesamiento es que los dos jóvenes de 21 y 18 años, llamados Juan José y Jorge, acudieron vestidos con ropa "gótica" y exhibiendo
símbolos satánicos y, hablando claro,
la montaron.
Según cuenta el Ministerio Fiscal, los dos acusados, que iban acompañados por dos menores de edad, se introdujeron en el templo con ropas "góticas", las
caras pintadas "de forma llamativa", uñas con forma de garra y colmillos de vampiro postizos en los dientes. Uno de ellos llevaba además una
cruz invertida de cinco puntas en el pecho, signo evidente de satanismo.
Para no pasar desapercibidos,
se sentaron en los primeros bancos de la iglesia y mantuvieron durante toda la ceremonia una actitud "ofensiva e irrespetuosa". Pero fue durante el "daos fraternalmente la paz" cuando los dos chavales procedieron a
bersarse "insistentemente" en la boca de "forma obscena y provocadora". Tras pegarse el lote y reirse "jocosamente" durante el Padrenuestro, procedieron a recibir la comunión pero, en vez de volver a sus respectivos asientos, salieron a la calle por una puerta lateral cuando uno de los feligreses alertó a los demás con el grito de:
"¡que se llevan las formas!", refiriédose a las hostias consagradas. Al final, lograron retenerlos hasta la llegada de la Policía.
Ambos reconocieron ser responsables de estos actos por lo que el magistrado del Juzgado de lo Penal número 8
les condenó a pagar 2.160 euros a cada uno por un delito contra los sentimientos religiosos. Los acusados aceptaron cumplir una pena de 12 meses de multa diaria de 12 euros propuesta por el Ministerio Público por "profanar y ofender" los sentimientos religiosos legalmente tutelados.