El "padre" en cuestión es
un chaval de 19 años que, durante una reunión familiar en un motel de Galveston (Texas), debido al stress que sufría, según sus propias declaraciones, no se le ocurrió otra cosa que meter a su hija en el microondas, darle al botón de ON y mantenerlo unos 10 o 20 segundos, según las informaciones (desconocemos la potencia).
La niña, que sufrió
quemaduras en la parte izquierda de la cara y en la mano izquierda, se encuentra hospitalizada y ningún miembro de la familia tiene permiso para visitarla ya que
la madre y la abuela también se encuentran
bajo sospecha.