¿Tu
perro es, además de tu mejor amigo, tu
compañero de viaje? Pues entonces seguro que, como todo buen amigo que te acompaña en un viaje, querrá asomarse por la ventana para ver el paisaje y respirar algo de aire contaminado seguramente. Pues bien, hoy te presentamos una solución la mar de práctica.
Se trata, simplemente, de hacer un agujero en la luna de atrás del
coche, suficiente para que el perro pueda introducir el torso y la cabeza, y respire algo de aire fresco. Vale, no es probablemente la mejor solución, pero sí la más económica.