Lo de sobriedad no va por "sentido común" sino por antítesis de "ebriedad". Seguimos nuestra estrecha relación con el alcohol en El Perro Flaco con esta noticia de calado mundial. Y aunque hoy no se ha inscrito nadie en nuestro club, resulta que a los diputados de Costa Rica se les ha prohibido el consumo de whisky, ron, vodka y otras bebidas alcohólicas de alta graduación dentro del recinto del Congreso. Pero, al menos, en ocasiones especiales, podrán beber vino a costa del erario público.
Así lo dicta el nuevo 'Reglamento para la administración de licores' que no ha dejado satisfecho ni a aquellos que exigían la ley seca absoluta, ni a los que no veían mal animarse de vez en cuando con algo más que una copa de vino. Muchos juerguistas abogan por derogar esta norma, mientras que otros (no tan juerguistas) consideran que el vino no deja de ser otro licor que puede "alterar" el estado de los diputados.
Desde luego, en un país como el nuestro, no vamos a tirar piedras contra el excelente vino que cultivamos, pero quizá sí hubiera que evitar que diputados alcohólicos siguieran su meteórica carrera hasta la cima del poder. Los costarricenses se debieron dar cuenta cuando miraron al poderoso vecino del norte. Nosotros deberíamos mirar a otros
grandes líderes europeos.