Eso de que los
coches no tienen vida propia y sentimientos es falso; aquellas personas que tienen una conexión con el más allá sienten como les habla su coche, cómo les susurra y les pide un cambio de aceite o de ruedas. Los coches generalmente no manifiestan esa humanización... pero algunos sí lo hacen, como este coche rojo que tiene hasta su propia cara, y si no lo creéis, mirad la
última imagen: