Que los japoneses son un tanto raros ya lo sabemos. Que los japoneses siempre están a la última en tecnología también lo sabemos. Lo que no sabíamos es que fueran lo suficientemente freaks como para, no ya tener condones de colores, sino encima presentarlos en envases de colores como si se tratase de otra cosa distinta a un condón... como un
kit-kat.