¿Quién dijo que los ladrones no tenían sentimientos? Los tiene, y vaya sí los tienen. El pasado lunes
una madre dejó a su hija de apenas 14 meses dormida en un 4x4 con el motor encendido mientras bajaba a saludar a su hermana en
Outremont, Canadá. Tan sólo fueron unos segundos, pero
un ladrón aprovechó para meterse en el vehículo y llevárselo, sin percatarse que tenía un bebé dentro.
La madre llamó a la policía, de modo que cuando después la policía recibió una llamada desde una cabina telefónica avisándole de que había un coche con un niño a bordo supieron inmediatamente que era la hija de la madre que llamó antes.
Quien llamó tuvo que ser necesariamente el ladrón... ¡para qué luego digan que no tienen corazón! Además, el bebé estaba en su silla, durmiendo plácidamente (como Domingo) sin percatarse de que había sido "secuestrada".