¿Qué hay peor que tu mujer descubra que tienes una amante y que no sea por un fallo tuyo? Pues que sea la propia amante la que se lo diga a tu mujer, pero no ha sido ésta la situación.
Leroy Greer encargó a una floristería una docena de rosas y un peluche por una cantidad de 100 dólares, para regalárselos a su amante.
Hasta ahí, todo bien, la situación se complica cuando varios meses más tarde,
la floristería le manda un mensaje al domicilio de Greer agradeciéndole dicho pedido y proponiéndole un descuento para sus futuras compras. La carta la encontró la esposa de Greer, que le pidió a la floristería explicaciones acerca del pedido, y éstos le enviaron la tarjeta que escribió su marido a la amante:
"
Solo quería decirte que te amo y que cuentas mucho para mí". Bastaron esas palabras para que la esposa pidiese el divorcio, utilizando ese mensaje como prueba de infidelidad y reclamando una parte de los bienes. Pero, no acaban aquí las demandas, ya que
Greer, demandó a la floristería por romper su contrato.
Greer insiste en que un representante le aseguró que no se enviaría a su domicilio ni oficina registros escritos de su pedido. ¿Las flores? Mejor se las compras en un mercadillo y contratas a alguien para que se las lleve, así fijo que no te pillan.