Lo importante es que los asuntos queden en familia, y si hay que hacer alguna detención, que no sea un extraño. Eso fue lo que sucedió, más o menos, en Los Ángeles cuando en Elko, el pasado sábado, una mujer policía llamada
Charlotte Moore, de 36 años, fue pillada conduciendo ebria tras regresar de una recepción.
Hasta ahí bien, pero todo se complica cuando hay familia de por medio ya que cuando ésta se percató que era Mike Moore el agente de policía,
se negó a someterse al control de alcoholemia y su marido tuvo que forzarla para que se lo hiciese. Obviamente, el alcohol en sangre superó el límite autorizado, fue suspendida y se espera ahora una decisión de la justicia.
Creo que
Mike Moore no era consciente de lo que hizo, pero acaba de romper su matrimonio... y su mujer, probablemente su trabajo.