Aunque parezca mentira, los gatos también bailan. Ya lo vaticinaba Ella Baila Sola con su "cuando los sapos bailen flamenco"; en este caso no son sapos ni es flamenco, pero es un gato y se mueve al ritmo de la música. No sería sorprendentende de no ser porque
el gato está dormido y mueve sus patas involuntariamente: