Aunque parezca mentira, esta lucha entre estas dos clases sociales con muchas diferencias de por medio, ha ocurrido realmente.
Un joven rumano había fallecido e incluso había sido depositado junto a otros cadáveres. Pero lo que menos se esperaba el médico a cargo del cadáver era que uno de ellos iba a resucitar para propinarle
una gran paliza.
Pero todo tiene una explicación no extrasensorial. Realmente el joven
no estaba muerto (tampoco de parranda), sino que había sufrido un colapso que lo dejó sin signos vitales. Y estando en el depósito, se despertó, el médico advirtió que se movió y fue a investigar. Fue justo ahí cuando el joven, asustado, defendió su derecho a la vida.
Según declaraciones del joven,
creyó al despertarse y verse junto a más muertos alrededor,
que lo iban a matar, por eso cuando se acercó el médico se asustó. Así que ya sabéis, nunca os fiéis de un muerto, por muy muerto que esté, por si acaso…