Y de nuevo un japonés es noticia en
El perro flaco, ¡benditos sean!
En esta ocasión, el protagonista es un hombre de 58 años que fue arrestado por llamar
388 veces a los bomberos locales por
falsas alertas. Así que debido a obstaculizar tal servicio de emergencias, tendrá que pasar un tiempo en prisión.
Incluso en unas de sus llamadas llegaron a acudir en su ayuda 35 bomberos, una ambulancia y 10 bombas de incendio. Lo normal después de que el japonés soliera llamar a los bomberos gritando:
“¡Fuego!, ¡Fuego!, ¡He prendido gasolina y queroseno!".
Pero lo mejor de esta noticia para mí son las declaraciones del hombre justificando el por qué de este acoso:
"Vivo solo y estaba triste. Me gusta el cuerpo de bomberos y la policía, por eso les llamé. Quería que vinieran y me cuidaran".
A buen entendedor, pocas palabras bastan. ¿O es cosa mía?