Así sucedió en Salamanca. Un joven de 30 años decidió prescindir de su miembro más querido por problemas de moral e incompatibilidades.
El pene de este joven y su mente llevaban caminos distintos. Así que la vía más rápida era
cortarse el pene y tirarlo por el retrete para no verlo nunca más. El joven alegó que
"no quería pecar nunca más". De eso estamos seguros...
Actualmente se encuentra ingresado aunque
con evolución favorable. Y aunque parezca increíble, no saben con certeza si el joven padece problemas psicológicos. Normal, ¿quién no ha visto a algún vecino tirando penes?