Hasta ahí todo estamos de acuerdo y lo tenemos claro. Pero en la siguiente historia las cosas no quedaron demasiado claras y más de uno tuvo que pasar un “poco” de vergüenza.
Una mujer estaba tan tranquila en su casa cuando de repente oye a su vecina gritar
“¡socorro!”. La mujer se empieza a preocupar bastante cuando escucha el grito de su vecina con más frecuencia e intensidad. Por lo tanto, sin dudarlo y asustada,
llama al teléfono de emergencias para intentar ayudar a su vecina.
Así que se presenta en casa de la mujer “en peligro” la Policía Local y los bomberos. La puerta se abre, aparece un joven y sin ninguna señal de que haya nadie en peligro. Por el titular de la noticia ya os lo habréis imaginado: el joven tuvo que explicar que la mujer no gritaba “¡socorro!” sino
“¡me corro, me corro!”. Del peligro al placer hay solo un paso. La vecina se quedó tranquila pero la joven pareja tuvo que pasar un momento de lo más embarazoso que seguro que no olvidarán nunca, sobre todo ella que intentará exclamar el placer de forma más original y que no lleve a confusiones.