Pocas veces, o ninguna, hemos hablado de arte en El Perro Flaco. Y es que le tenemos mucho respeto. Hay cosas estúpidas, estúpidos que compran esas estupideces, y todo el percal del arte moderno; pero esto raya la falta de respeto a la inteligencia de los humanos... y no digamos de los perros.
Vamos a situarnos: de vacaciones por Cardiff, la capital de Gales, a punto de ver una exposición que dicen que es lo último de lo último del arte moderno. Cuando llegas, ves a varias personas yendo y viniendo por la galería. En las paredes no hay nada. La gente se detiene delante de paredes en blanco, hacen comentarios, y todos tienen un aire intelectual que te hace sentir un ignorante. Tú te preguntas dónde está la cámara oculta. Al final decides acabar con la broma y con paso firme decides ir a preguntar a un
segurata qué demonios es todo esto. Él, con mucha seguridad, te responde:
"Una galería de arte, ¿o es que no lo ve?". Después de acordarte de su familia, te preguntas si el cóctel de whiskey con setas que cenaste anoche te ha sentado mal. Finalmente, abandonas la sala cagándote en los hijos de la Gran Bretaña pensando que va siendo hora de echarse una siesta.

Hay que tener mucho arte para hacer nada y que encima la gente vaya a verlo. Eso parece ser lo último en arte conceptual, abrir una galería vacía, sin siquiera una instalación entre sus paredes. Eso es lo que ha explicado Simon Pope, de 40 años, el artista (y nunca mejor dicho) que ha colocado su idea en la exposición de Gales. La idea es "existir en dos espacios al mismo tiempo": el espacio vacío donde se encuentra en ese momento el visitante y el otro, el de su memoria. Pero qué memoria, pero qué memoria, ¡que me devuelvan el dinero! Junto a Pope ha trabajado el neuropsicólogo cognitivo Vaughan Bell, del hospital Maudsley de Londres, cuyo objetivo declarado es generar en el público una mejor comprensión de las neurosis. Desde luego, nuestro amigo el de las setas, lo ha comprobado.
Pope, profesor de la Escuela de Arte y Diseño de Cardiff, ha encontrado incluso financiación pública y privada para su proyecto por parte del Consejo para las Artes de Gales y la Fundación Wellcome para la colaboración entre las artes y la ciencia. Unos aquí jodidos sin becas, y otros por allí chupando del tarro. Ni las subvenciones del lino fueron tan vergonzosas como esto: al menos nosotros no nos vanagloriábamos de no hacer nada.