Si ya de por sí subirse a un avión
acojona un poco da un poquitín de respeto, imaginaos qué tiene que sentir uno cuando estando a 7.620 metros de altitud empieza a ver por los pasillos unas 80 ratas asquerosas corriendo nerviosas de un lado a otro. Al principio uno mira a los demás para averiguar si ellos también han percibido la extraña presencia (ya que se puede pensar que las visiones son efecto de los medicamentos contra el mareo), después ya vienen los gritos, los saltos encima del asiento… en definitiva, el instinto de supervivencia que no sé por qué nos hace hacer cosas estúpidas, como zarandear los brazos, tirarles botellines de agua a los animalitos…

Todo esto ha ocurrido la pasada semana a bordo de un avión de Saudi Airlines que realizaba un vuelo nocturno (¡encima de noche!). Cuando el avión volaba rumbo a la ciudad de Tabuk a una altura de 7.620 metros, los animales comenzaron a correr como locos entre las piernas de los pasajeros, sembrando, lógicamente, el pánico. Los tripulantes no pudieron cazar a las ratas, así que tuvieron que soportarlas unas cuantas horas hasta el aterrizaje.
Después se descubrió que el causante de todo eso había sido un pasajero que había subido a bordo un bolso de cuero con 80 ratas. Que digo yo, ¿es que no hay escáneres ni nada de eso? Porque si cambiamos la palabra ratas por explosivos, el final del cuento habría sido muy distinto.
De todas maneras, sucesos así nos recuerdan que no sólo en España pasan cosas raras con
Air Madrid las compañías aéreas. ¡No estamos solos en esto!
PD: En la foto vemos a una de las ratas posando para la prensa.