Seguramente muchos de vosotros os enteraráis hace un mes más o menos de la detención de una astronauta... celosa de una compañera que le había rrebatado el corazónde otro compañero. Muchos guionistas sudamericanos querrán hacerse con los derechos de la trama, pero la noticia salta con la declaración de
inocente de la propia Nowak. La acusación es de intento de secuestro, agresión e intento de robo.
Nowak, de
43 años y madre de 3 hijos, condujo durante 1000 km con un pañal para no pararse ni a mear. Si el fiscal la pregunta por eso, siempre puede decir que se estaba solidarizando con sus hijos aunque ninguno de ellos sea ya un bebé. Otra cosa no se me ocurre para esta preguntita. Sobre el gas pimienta que lanzó a su rival de semental, tampoco veo que tenga muchas excusas, habiéndose producido en un aeropuerto americano (sí, de esos donde ahora hay cámaras hasta que te graban el rabo... de perro, malpensados).
El único alegato que se me ocurre, sin ser un expero en el tema y sin que se me abalancen nuestras queridas lectoras, es enajenación transitoria por
menopausia aguda.
Lo más curioso de todo esto es que como astronauta ha debido superar infinidad de pruebas psicológicas, y acabando así a mi me da un escalofrío muy inquietante de lo que podría llegar a pasar allí arriba. En fin, como dicen por aquellos lares,
God bless America (que nos trae estas noticias)