Los franceses siempre han sido gente muy rara y a los que les pasan cosas raras, y esta vez también. Pongámonos en situación:
una pareja de 18 años, paseando su amor por la calle, diciéndose cosas azucaradas y haciéndose cosquillas y arrumacos. Todo muy bonito y feliz. Pero algo iba a romper ese ambiente tan bonito. Y es que de repente
el novio decidió usar el móvil de la chica para llamar.
En ese momento el móvil empezó a cobrar vida,
emitió gruñidos y vibraciones, la pantalla del iPhone, porque era un pedazo de iPhone, se empezó a cuartear y zás en toda la cara,
se le incrustaron algunas partes de cristal en la cara. Aunque el chico está bien, la madre ha decidido denunciar a Apple que por su parte le echa la culpa a la batería. Si es que no podía ser todo tan bonito.