Hoy no vamos a hablar de animales ni de ladrones ni de canciones del verano. El tema de hoy es
el cabreo monumental de un ciudadano de Australia, Bryce Kingsley Quilley que, cansado de tratar con la centralita de su compañía de Internet, decidió ir a comentárselo en persona armado con un hacha.
Nuestro amigo, de 29 años, hackeó los servidores del proveedor de internet unas 3 veces para borrar cierta información que aliviara su frustración. No contento con esto,
se presentó delante de las oficinas con un hacha y amenazó, primero al dueño y luego a las oficinas que, según él, podían beneficiarse de un incendio que quemase el edificio y lo convirtiese en cenizas.